Taller lectura y escritura creativa. CCJC.

domingo, 31 de marzo de 2024

ISMOS

 1. SOLIPSISMO

Recuerdo difuminado entre piedras
antiguas.
Resbalaba mi soledad en el pavimento
oscuro de mi luminosa ciudad.








































Escondía entre los claroscuros
la enfermedad que me delataba, con mi
vestido abanderado de anarquismo vital.
Huía del que me quiso doliente,
 sumisa, etérea.
Acabé rota, extenuada de vida
incomprensible, en la que la cercanía a la
muerte me reconfortaba.
Me apoyaba en pianos románticos con
notas de aves rozando el ocaso, en
poemas de antes de las guerras, cuando el
mundo no sabía de sí mismo.
Hay un vestido rojo y negro hecho añicos
que cuelga de la boca de una gárgola. De
ella escapé, desnuda, invencible.




TEXTO : LOLA LLABRÉS . 
ACUARELA: ROSA PRAT. 

viernes, 12 de enero de 2024

Atlántida



Platón dejó la incógnita.

La Atlántida.


- Hay que escarbar entre tanto resto mortífero.

Ya sabes que en el siglo XXI de la era cristiana

los sapiens comían plástico, se adornaban con collares

de perlas de plástico, amaban con fundas de plástico.


- Pero, profe ¿ellos no sabían que morirían?


- No tenían elección, su cerebro comenzó a esclerosarse 

no supieron cultivar con agua y sol, los animales perecieron                                                                                

en pandemias incontrolables a sus productos químicos. 

La hambruna llegó, toda la humanidad se encaminó

hacia al mar en busca de alimento.

 Mareas de petróleo, de bolitas  blancas, de botellas,                                                                                        

de redes portando esqueletos es lo que encontraron.

No hizo falta ninguna explosión nuclear, ningún meteorito.

La Atlántida debió haber quedado preservada y plastificada,                                              

sólo tenemos que seguir buscándola con paciencia pero con cuidado.                                                              

Ya sabes que es adictivo este polietileno. Parecen perlas pero es puro 

veneno.


- Vale profe ¡qué tontos que eran estos sapiens!



Texto. Lola Llabrés 
Collage analógico : Rosa Prat 
de "El Hombre de papel" Grupo versátil.


sábado, 6 de enero de 2024

Recuerdo


Uvas en los ojos

Nochevieja gélida en una habitación sin alma, Ámsterdam. 


Estabas dormido, ocupando mi espacio. 

Dos seres perdidos, amando la muerte.

Yo mirando tu cuerpo desnudo ajeno al invierno. 

Impávida, ausente.

Tu intermitencia de sentimientos me hacía titilar,

como un neón que sucumbe al tiempo,

que se obstina en seguir, molesta su luz hiriente, suicida.




No amanecía nunca, la bruma helada desconchaba mi sangre en lágrimas-uvas.


Vieja noche en Ámsterdam. 

Lou Reed carraspeaba su paseo a nuestro lado.




Texto. Lola Llabrés 
 Acuarela : Rosa Prat Yaque. 
 de "El Hombre de papel" Grupo versátil.

martes, 12 de diciembre de 2023

Navidades23.



Que no decaiga la fiesta.


Hay que comer turrón 

vestirse a lo Reina de Saba

aguantar que el cuñao apeste 

y emborracharse con cava.


Es posible atragantarte

al ser muy duro el jamón 

que la lotería no toque

que te quedes sin dineros.


Mas muestra estar muy alegre 

no hacerte el muermo, alcornoque.

Canta fuerte ante el pesebre

sin temor a equivocarte

si en vez de peces son meros.

 


Ya llegó la Navidad

todo se pone brillante.

Incluso la tercera edad

saca su pino torcido

la abuela hace un cocido.

Mientras un langostino farsante

se te incrusta en la lentilla

y te deja un ojo hundido.


Disfruta de la familia

Come hasta caer muerto.

No hables de la Montero

ni defiendas a Yolanda.


Son días de paz y filia

de amor y zampar cordero.


Si luego te vas de parranda

puede que llegues tuerto.


Feliz Navidad que rime con sonante.


Consejo:

El número del gordo que no va a tocar es

( la edad de Rosa + la mía )².



Texto. Lola Llabrés 
Collage analógico : Rosa Prat. 
 de "El Hombre de papel" Grupo versátil.



viernes, 1 de diciembre de 2023

Uno de Diciembre.

Mi amigo me dejó su sombra de recuerdo.


Lo vi desaparecer tan lentamente...


Era alegre y vivaracho, con su risa burlona encandilaba.

Él me contaba, yo le contaba, amores imposibles, secretos inconfesables.

Noté que su belleza de efebo se apagaba, primero en languidez, luego en fiebres.

Enfermedades desconocidas le consumían sin remedio.


"Alguien me ha contagiado esta mierda de SIDA", me decía entre vómitos y derrames. 

Pellejo amarillento sobre su hermoso esqueleto.

Pómulos y ojos hundidos que me miraban pidiendo auxilio.


Yo era su amiga, la que acarició su cuerpo, sus pies, sus manos, su pelo sin brillo.

Cobijado en mi habitación, rechazado por todos

los que veneraron su descaro y su hermosura, murió sin remedio

con una sonrisa triste y una sola lágrima, mirándome a los ojos.


Eran los 90.

Su sombra me protege desde entonces contra esa parte

de la humanidad que nunca supo que para vivir hay que osar morir cada día.


Hoy es el día mundial del SIDA.

Mi amigo fue uno de los millones que se fueron, abandonados y malditos.


     El DIA MUNDIAL DEL SIDA  (1-11-23)


Texto. Lola Llabrés 
Collage analógico : Rosa Prat.
de "El Hombre de papel" Grupo versátil.




jueves, 16 de noviembre de 2023

¿Por qué a mí? (II)



Madre murió de una larga y grave enfermedad.
Pude ver su piel transparentando un esqueleto dolorido.
Me volvía loco verla sufrir, cómo iba desapareciendo
su orondez entrañable entre gemidos y noches que acercaban su final.

Me entregué en cuerpo y alma a su cuidado,
lavaba con esmero cada centímetro de su piel
deteniéndome en los pliegues con delicadeza.

Disfruté, debo confesarlo, su Señoría,
de la intimidad que me procuraba tener su cuerpo a mi merced.
Pero juro, que mis manos no traspasaron los límites del oprobio
ni siquiera su santo cáliz sin gota de sangre,
antaño visitado por una caterva de parientes de Ardemúz
el pueblo recóndito de mi querida madre.

Necesitaba desquitarme de tanta calentura acumulada.
La noche sin ella me parecía un infierno.
Quiero que comprenda, señor Juez, que el amor llega
como oxígeno a mis pulmones y exhalo odio emponzoñado.

Al día siguiente de su fallecimiento busqué una víctima
que aliviara mi dolor, que pagara la ausencia de mi madre.

No crea que me fue fácil encontrarla.
Estaba adormecida con un rosario en la mano, arrodillada
ante un altar y siseando un latín de beata sumisa, de árida mujer.
Esta vez quería que mi última obra fuera aplaudida.
Elegí hacerlo ante un público que fuera testigo del crimen.
Lo que, obviamente, llevaría a dar garrote a mi sensible persona.
La anciana se resistió, tuve que levantarla al vuelo
y llevarla al Gran Teatro
donde se iba a estrenar "El Fantasma de la Ópera".

Utilicé la puerta de atrás, no hay porteros con librea, solo basura y ratas.
Pude llegar al escenario, el público brillaba
con tanta perla y piedra preciosa ocultando
marcas de viruela y escotes ajados.
Fue mi último acto y el primero de mi cercana ejecución.
Desvelé, ante el pavor de los espectadores,
que no imaginaban un debut tan espeluznante
la demostración de mi espíritu cruel, fruto de un amor imposible.

El resto ya lo sabe, no espero su clemencia.
Señoría, quisiera un final acorde a mis crímenes,
que el verdugo disfrute de mi garganta
Sentir sus rudas manos sobre ella unos segundos antes de mi muerte.

El frío metal es de cobardes sin alma.
Nunca mataría yo de esa forma tan vil.



Texto: Lola Llabrés Collage analógico : Rosa Prat.

 "El Hombre de papel" Grupo versátil.




































  

 

viernes, 3 de noviembre de 2023

 ¿Por qué a mí? (I)


No me pregunto "To be or not to be" sino matar o no matar.


No puedo evitarlo. Como un alcohólico cae siempre en una esquina, despreciado,

pateado por los vecinos, yo, a pesar del inmenso amor por mi madre

deseo acabar con ella en cuanto observo

sus cabezadas y sus ronquidos.

Pero mi moral me paraliza cuando mis manos acarician su garganta. 

No estaría bien acabar con la culpable de mi existencia.


No soy un asesino, solo cumplo con mi deber trepanando bellos cráneos que albergan vida y sexo.

Crearán con su lujuria niños inocentes, como yo lo fui. 


Fui un infante sensible, me extasiaba ante la inmensidad de una noche estrellada

o la delicadeza de un gorrión.

Pero llegó el momento en que mi voz no podía imitar el canto de un jilguero,

que ya no me acurrucaba en brazos de madre para conciliar el sueño,

sino que me turbaba su olor, mezcla de sudores mal disimulados con polvos de talco.

Descubrí mi sexo sucio frotando sus enaguas.


No quise asumir mi pecado, podría acabar como Edipo, arrancándome los ojos

después de yacer con mi madre desparramada sobre su mecedora.


Empecé a elucubrar con una penitencia que, yo mismo

impondría a las que me hacían ser un monstruo, el castigo merecido.

A mi madre la respetaría, seguiría siendo su niño eterno.

 


(Continuará)





Texto. Lola Llabrés 
Collage analógico : Rosa Prat.
de "El Hombre de papel" Grupo versátil.